El nervio vago

El nervio vago es el décimo de doce pares de nervios craneales y también es el más largo del cuerpo. De hecho, la palabra vago significa «vagus» en latín, e ilustra perfectamente el camino de este nervio que se extiende a través de varios órganos del cuerpo.


Este nervio va desde el cerebro a través de la cara y el tórax hasta el abdomen.

Nervio Vago y Ansiedad

Para comprender el vínculo entre el nervio vago y la ansiedad, debemos comprender que el sistema nervioso está formado por dos sistemas «opuestos» que constantemente envían información al cerebro.

El sistema nervioso simpático nos prepara para la acción, por lo que alimenta principalmente hormonas como la adrenalina y el cortisol.

El sistema nervioso parasimpático interviene en el descanso y la relajación.

En la práctica, ambos sistemas funcionan como acelerador y desacelerador. El sistema nervioso simpático se acelera y activa a medida que el sistema nervioso parasimpático nos ayuda a relajarnos y reducir la velocidad, por lo que utiliza neurotransmisores como la acetilcolina, que disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial para que los órganos trabajen más lentamente.

Las funciones del nervio vago

El nervio vago controla el sistema parasimpático. Interviene en muchas funciones, desde los movimientos de la boca hasta los latidos del corazón, y del mismo modo, cuando se ve afectado puede causar varios síntomas.

Algunas de las funciones del nervio vago en nuestro cuerpo son:

  • Ayuda a regular los latidos del corazón, controla los movimientos musculares y mantiene el ritmo de la respiración.

  • Mantiene el funcionamiento del tracto digestivo, permitiendo que gracias a la contracción de los músculos del estómago y del intestino se digieran los alimentos.

  • Facilita la relajación después de una situación estresante o indica que estamos en peligro y que no tenemos que bajar la guardia.

  • Envia información sensorial al cerebro sobre el estado de los órganos.

Existen varias técnicas de estimulación del nervio vago:

  • Exposición al frío Se ha visto que la exposición al frío activa el nervio vago porque estimula las neuronas colinérgicas que cruzan estas inervaciones. De hecho, una investigación realizada en la Universidad de Oulu ha revelado que la exposición regular al frío ayuda a reducir la respuesta de lucha y huida que lanza el sistema nervioso simpático.

    Puede ser suficiente tomar ducha fría de 30 segundos al día o ponerse una toalla fría en la cara. También hay quienes se acuestan boca abajo poniendo un cubo de hielo sobre la nuca. Otros prefieren beber rápidamente un vaso de agua fría.

  • Respiración diafragmática – La mayoría de las personas inhalan entre 10 y 14 veces por minuto, lo que significa que tienen una respiración rápida y superficial. Lo ideal sería inhalar 6 veces por minuto. Por lo tanto, otra técnica de estimulación vagal muy efectiva consiste en respirar profundamente.

    La respiración diafragmática en particular activa el nervio vago y el cerebro lo interpreta como que es necesario calmarse, incluso si el nervio no ha dado ese orden específicamente. El mecanismo es el mismo por el cual, si cierras los ojos y tocas con los dedos los párpados, percibirá pequeños destellos de luz porque el cerebro los interpreta así.

    Con la respiración diafragmática, respiramos más profundamente y llevamos aire a la parte inferior de la caja torácica, usando el diafragma correctamente y promoviendo la relajación.

  • Meditación, yoga y tai-chi – La meditación puede aumentar el tono vagal. Esto ha sido demostrado por investigadores de la Universidad de Oregon que han visto que solo cinco días de meditación de atención plena (Mindfulness) promueven sentimientos positivos hacia uno mismo que causan la activación del nervio vago, al tiempo que modulan la actividad del sistema nervioso parasimpático, un resultado mucho mejor que las técnicas de relajación convencionales.
  • Incluso prácticas como el yoga y el tai-chi son ideales para estimular el nervio vago. Otro estudio en la Universidad de Boston ha revelado que el yoga aumenta los neurotransmisores GABA, que promueven la sensación de calma y serenidad al ayudar a combatir la ansiedad y el estrés. 


¿Cómo podría un sistema nervioso controlar tantos aspectos?

Si bien algunos aspectos de la actividad vagal son inescrutables, está claro que el nervio es el gobernador del sistema nervioso parasimpático, lo que ayuda a controlar las respuestas de relajación del cuerpo.

En términos simples, la actividad vagal aumentada contrarresta la respuesta al estrés, que involucra el sistema nervioso simpático. «El sistema nervioso simpático es luchar o huir, mientras que el sistema nervioso parasimpático está más relajado», dice Stephen Silberstein, MD, profesor de neurología y director del Headache Center en Thomas Jefferson University Hospitals de Philadelphia. 

Silberstein co-escribió una análisis exhaustiva de la investigación sobre el nervio vago.

Él dice que si aumenta la actividad vagal disminuye la frecuencia cardíaca y también se apaga la inflamación, en parte al desencadenar la liberación de químicos calmantes del sistema inmunológico.

También hay evidencia de que la activación del nervio vago a través de la estimulación electrónica puede producir una variedad de beneficios para la salud. «Dependiendo de la frecuencia de la estimulación, sabemos que puede apagar un ataque de asma o un ataque epiléptico», dice Silberstein. «Puede apagar la migraña o el dolor de cabeza en racimo, y puede disminuir la percepción del reflujo ácido»

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